Se prevé que la demanda de aluminio, un material clave en los vehículos eléctricos, los paneles solares y las infraestructuras de energía renovable, aumente un 40 % para 2050. Sin embargo, el proceso de producción del aluminio consume mucha energía. Solo en 2023, la industria mundial del aluminio emitió aproximadamente 1120 millones de toneladas de CO₂ equivalente, lo que representa alrededor del 2 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
El núcleo de las altas emisiones: la fundición electrolítica del aluminio
La principal fuente de emisiones en la producción de aluminio reside en el proceso de fundición electrolítica, que requiere temperaturas de alrededor de 960 °C y una enorme cantidad de electricidad. De media, la producción de una tonelada de aluminio consume 14 megavatios-hora de electricidad, lo que equivale al consumo eléctrico de un hogar de tamaño medio en el Reino Unido durante cinco años. En China, que representa el 60 % de la producción mundial de aluminio, la mayoría de las fundiciones dependen de la energía del carbón, lo que da lugar a una alta intensidad de emisiones.
Camino hacia la transformación ecológica: energías renovables e innovación tecnológica
Para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas, los productores de aluminio están tomando varias medidas:
Suministro de energía renovable
Las fundiciones de aluminio de China se están trasladando a regiones como Yunnan, ricas en energía hidroeléctrica, aunque la sequía y otros factores naturales pueden plantear dificultades.
Tecnología de ánodo inerte
Empresas como Rio Tinto y Alcoa están desarrollando tecnología de ánodos inertes a través del proyecto ELYSIS para sustituir los ánodos de carbono tradicionales y reducir las emisiones directas de carbono.
Captura y almacenamiento de carbono (CAC)
A pesar de ser costoso y técnicamente complejo, algunas empresas están explorando la aplicación de la captura y almacenamiento de carbono (CAC) en la fundición de aluminio.
Reciclaje de aluminio
La producción de aluminio reciclado consume solo el 5 % de la energía necesaria para producir aluminio primario, lo que la convierte en una estrategia de reducción de emisiones muy rentable. Por ejemplo, Emirates Global Aluminium (EGA) está construyendo una nueva planta de reciclaje para aumentar la utilización de chatarra de aluminio.
Políticas y factores impulsores del mercado
Con la entrada en vigor de políticas como el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) de la UE y la expansión de los sistemas de comercio de derechos de emisión, la industria del aluminio se ve sometida a una presión cada vez mayor para reducir sus emisiones. Aunque los productos de aluminio ecológicos pueden ser más caros, la creciente demanda de bienes sostenibles por parte de los consumidores está impulsando la transformación del sector.
Implicaciones para la industria del embalaje de hojalata
Aunque el hojalata se fabrica principalmente con acero recubierto de estaño, el aluminio se utiliza cada vez más en la industria del embalaje, sobre todo por su ligereza y reciclabilidad. La transición ecológica del aluminio ofrece las siguientes perspectivas para la industria del embalaje de hojalata:
Optimización de la estructura energética
Considera la posibilidad de utilizar instalaciones de producción que funcionen con energía renovable para reducir la huella de carbono.
Innovación tecnológica
Explorar tecnologías de producción con bajas emisiones de carbono, como procesos más eficientes de recubrimiento de estaño, para reducir el consumo de energía.
Desarrollo del sistema de reciclaje
Establecer un sistema integral de reciclaje para mejorar la tasa de recuperación de los envases de hojalata y promover prácticas de economía circular.
Comunicación de mercado
Fortalecer la comunicación con los consumidores, destacando la sostenibilidad y los beneficios medioambientales de los envases de hojalata para mejorar la imagen de marca.
Al aprender de las estrategias de reducción de emisiones de la industria del aluminio, las empresas de envases de hojalata pueden lograr un desarrollo sostenible y, al mismo tiempo, satisfacer la demanda mundial de envases ecológicos.